Para que una copia fotográfica tenga la consideración Fine Art, ha de tener una gran calidad de acabado en todos los sentidos: gramaje
del papel, calidad de blanco y grado de reflexión, densidad máxima de negro, larga resistencia al envejecimiento y ser una fiel reproducción
del original, ya sea analógico o digital.
Aunque en este medio no es posible exponer este tipo de trabajos de alta calidad,
no hemos querido que pasen desapercibidos, creando para ello esta sección específica.